Neoliberalismo y Keynesianismo en Europa

Actualizado: 31 may 2018
En 1973, se produjo en Chile, el golpe de Estado de Pinochet contra el gobierno democrático de Allende, que fue promovido por la burguesía del país latinoamericano que temían que Chile se convierta en un país socialista, esta revuelta estuvo respaldada por Estados Unidos quienes a su vez con el fin de construir la quebrada economía chilena envió a los “Chicago boys” (grupo de economistas formados en la Universidad de Chicago que tenía un enfoque librecambista) liderado por Milton Friedman. Su objetivo junto con el Fondo Monetario Internacional fue la reconstrucción de la economía en sintonía con las políticas neoliberales, es decir, buscaba interponer la política de libre cambio sobre la proteccionista de sustitución de importaciones que había sido el denominador común en la región pero que había caído en descrédito.
En el contexto internacional, el mundo pasaba por una situación de recesión económica, caracterizada principalmente por la crisis del capitalismo fordista, la caída del Estado de Bienestar y el inicio de la crisis energética provocada por la guerra de Yom Kipur de 1973. El crecimiento que se reflejó en Chile no duró mucho tiempo por la crisis de la deuda de los años 80, sin embargo, sembraría las bases para que países como el Reino Unido, a través de la presidencia de Thatcher y en Estados Unidos con Reagan. La política neoliberal en estos países estaría sobre todo basada en el pragmatismo por sobre la ideología.
Esta “nueva política” revirtió las nacionalizaciones y privatizaciones de los activos públicos que se dieron sobre todo en Chile, abrieron los recursos naturales a la explotación privada y desregulada, privatizaron el sistema de pensiones y facilitaron la inversión extranjera directa dando mayor libertad de comercio, es decir, una política que tenía como objetivo el crecimiento, pero basado en la exportación. Para David Harvey “el neoliberalismo es, ante todo, una teoría de prácticas político económicas que afirma que la mejor manera de promover el bienestar del ser humano consiste en no restringir el libre desarrollo de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo dentro de un marco institucional caracterizado por derechos de propiedad privada fuertes, mercados libres y libertad de comercio”[1].
Por otro lado, el Keynesianismo (haciendo alusión de los planteamientos de John Maynard Keynes) aparecería con la Gran Depresión y la publicación de la Teoría general de la ocupación el interés y el dinero (1936). La economía no volvería a ser la misma dado que Keynes propinó un golpe duro a la Ley de Say según la cual la superproducción era imposible, la teoría de los marginalistas (Marshall, Fisher) se formularían más fructíferamente. Esta teoría buscaba comprender por qué los salarios y los precios tienden a ser rígidos, por qué las variables nominales, como el dinero, producen efectos reales y cómo puede afectar la política fiscal y monetaria de los gobiernos a la macroeconomía[2].
En Europa y en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, consideraban que esta nueva doctrina económica debía aplicarse al pie de la letra, siguiendo con los escritos de Keynes en su libro las “Consecuencias económicas de la paz”[3]. El Keynesianismo buscaba que las políticas fiscales y monetarias, generalmente denominadas “keynesianas” fueran aplicadas con el fin de amortiguar los ciclos económicos y asegurar una disminución del desempleo, es decir, busca un compromiso de clase entre capital y fuerza de trabajo como garante fundamental de la paz y la tranquilidad en el ámbito doméstico. Para Harvey: el ciclo económico era controlado de manera satisfactoria mediante la aplicación de políticas fiscales y monetarias keynesianas[4].
No obstante, surge la crisis de acumulación de capital en las economías domésticas e internacionales, disparando la estanflación global que se prolongaría durante la mayor parte de la década de los setenta, de esta manera la caída de los ingresos recaudatorios y el aumento de los gastos sociales provocaron crisis fiscales en varios países, dando por sentado el argumento de que las políticas keynesianas habían dejado de funcionar.
Para entender el papel del neoliberalismo en la Unión Europea, es importante mencionar a Hayek, ya que el concebiría una estructura consolidada situada por encima de las naciones que la integraban, para excluir el peligro de la posible influencia de la soberanía popular en los estratos inferiores, de esta manera con el deterioro económico de los años setenta la ideología de la Europa continental fue cambiando hacia el neoliberalismo, la caída del Bloque Soviético marcó el inicio propiamente de esta propuesta. La Comisión de la Unión Europea estaba comprometida con la privatización, en Fráncfort el Banco Central se ajustó a las políticas hayekianas. De esta forma en la Europa se había convertido en una zona de intercambio comercial cada vez más libre[5]. La “curva de laffer” fue uno de los instrumentos de política económica más utilizados por los economistas cercanos a Reagan y Thatcher el cual intentaba explicar que un recorte impositivo generaba un aumento de los ingresos, es decir, este recorte aumentaría el gasto, lo cual, a su vez, provocaría un aumento de la demanda y este produciría un “efecto goteo” en la economía[6].
Finalmente, la tendencia neoliberal actualmente es palpable y sus seguidores están decididos a purificar cualquier contaminación política, de manera que se prefiere llamar Teoría Económica (economics) en lugar de su nombre original Política Económica (political economy). No obstante, después de las últimas crisis financieras se desprende un rayo de luz sobre otras alternativas de política económica, lo que provoca que el keynesianismo siga vivo, siendo la alternativa más eficaz para luchar contra los ciclos económicos. Y como diría Stiglitz el enfoque neoliberal puede no haber elevado las tasas medias de crecimiento, pero sin duda ha logrado aumentar las desigualdades[7].
[1] HARVEY, D., 2007. Breve historia del neoliberalismo. Tres Cantos (Madrid): Akal.
[2] SAMUELSON, P.A., 1994. Economía. 14a. ed. edn. Madrid: McGraw-Hill.
[3] WAPSHOTT, N., 2013. Keynes vs Hayek: el choque que definió la economía moderna. 1ª ed. edn. Barcelona: Deusto.
[4] Ibídem. Harvey.
[5] ANDERSON, P., 2012. El nuevo viejo mundo. Tres Cantos, Madrid: Akal.
[6] Ibídem. Wapshott.
[7] STIGLITZ, J.E., 2016. El euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa. Barcelona: Taurus
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